Mi primer pan

Me llamo Javier Cuervo, y soy químico por la Universidad de Oviedo y MBA por IESE. Me dedico a los negocios digitales. Me gusta cocinar, pero tengo cierto respeto al horno, aunque como me gusta probarlo todo, me he atrevido con Masa Mater Maritimum.

Confieso que no había hecho pan en mi vida, en cambio tenía la experiencia con tortitas o pizza, y precisamente por eso sabía lo difícil que era pillarle el punto, y por eso me hice el remolón cuando Manuel Porcar me propuso probar su Masa Mater Maritimum. Sí, tenía que ser el Maritimum, que tiene algas y probablemente sea aún más complicado de hacer, o al menos más raro, porque me invadía la curiosidad.

Podría haber empezado por Secale, su producto estrella, pero fui yo quien le pidió el Maritimum porque me llamaba la atención ese color azul verdosos del Mediterráneo. Así que ya tenía todos los grados de libertad posibles: mi inexperiencia, un horno corriente, no utilizar productos químicos sino una masa madre natural a base de levaduras y lactobacilos, y además el color verde azul de las algas.

 

El proceso de hacer pan con Masa Mater

Hacer pan con Masa Mater fue mucho más sencillo de lo que pensaba. Había hecho pan anteriormente, pero siempre me había quedado muy duro o muy blando, o la masa no crecía porque la levadura no hacía efecto, o tenía otros problemas como el tiempo  de cocción.

Me pasaron la receta. Mezclé el producto verdoso con medio kilo de harina, agregué el agua y… ¡voilá! El amasado fue muy sencillo. Encendí la tele y cada cuarto de hora masajeaba un poco la masa y veía cómo iba tomando forma.

Luego la cubrí y esperé al día siguiente. ¡Cómo había crecido! Eso no pasa con la levadura industrial. Todo se vuelve muy fácil con Masa Mater. Partí la mezcla en dos trozos, les di forma de barra de pan, y al horno.

En muy poco tiempo las barras estaban cocidas a la perfección.

 

 

Estaba caliente. El momento más delicioso.

Cogí un trozo, me lo metí en la boca y, a pesar del calor, era refrescante. El sabor de las algas se entremezcla a la perfección con el de un pan casero con un fuerte sabor a trigo que sólo puedes comprar en un pueblo con menos de mil habitantes en el que el panadero se preocupa más del producto que de la rentabilidad.

 

 

Lo más sorprendente fue la facilidad.  Me gusta el pan. He hecho pan en el pasado. Pero siempre ha sido un trabajo engorroso. Puede ser divertido hacerlo con tus hijos, rellenarlo con chorizo u otras cosas que tengas en el frigorífico, pero nunca te arriegas a hacer una barra de pan normal, porque siempre te sale dura o no consigues darle el punto. Sin embargo, con este producto conseguí hacer dos barras en menos de una hora y media (en total, incluido el horneado), y es un pan que puede durar tres días manteniendo el sabor.

Mi consejo: haz una barra y aprovéchala varios días. No es un pan normal. Un solo pedazo de este pan es un trozo de alimento. Cuando termines esa barra, saca el resto de Masa Mater del frigorífico y haz una segunda barra. Puede que haya perdido algunas propiedades, pero seguirá siendo un alimento completísimo y con mucho más sabor que una barra normal. De esta manera, cada vez que hagas pan, tú y tu familia tendréis raciones aseguradas durante una semana.

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