Hace unas semanas, publicamos en nuestras redes sociales un vídeo promocional del gigante tecnológico Google, donde anunciaba su nuevo modelo de teléfono móvil Pixel mediante… ¡La elaboración de pan de masa madre! ¿Quién nos iba a decir que, en el año 2021, Google apostaría por el pan como agente conductor para llegar a más personas? El pan, que lleva con nosotros prácticamente desde que nació la humanidad, ahora está de moda. Hoy analizamos las tendencias de la humanidad ante este alimento que forma parte de prácticamente todas las culturas del mundo. ¿Por qué en España tenemos tanta tradición panadera?  En realidad, es cuestión de lógica.

 

El pan en la Prehistoria 

El origen del pan está centrado en la utilización de los cereales por parte de las primeras civilizaciones. No se conoce a ciencia cierta exactamente quién ni cuándo se inventó el pan. Lo más probable es que la diversidad de panes de la actualidad se deba principalmente a que se originó en diferentes partes del mundo casi a la vez.

Existen algunas evidencias arqueológicas que sugieren que en la Prehistoria se molían las semillas y se mezclaban con agua para formar una masa… esto podría considerarse el precursor directo del pan. Parece ser, que hasta el momento, el pan más antiguo del mundo data de unos 14.000 años de antigüedad, hallado en unos antiguos hogares al noreste de Jordania.

 

Este hallazgo es sorprendente ya que esto indicaría que el pan se habría creado antes de la aparición de la agricultura, que ocurriría unos 4000 años después (Neolítico). Claramente, en esta época, no disponían de hornos de pan, por lo que muchos nómadas del desierto hacían su pan sobre unas brasas y tapándolos con cenizas. También sostienen la hipótesis de que sería posible que lo cocinaran sobre una piedra ya precalentada. Lo que no se conoce a ciencia cierta es si dejaban al pan fermentar, ya que se conoce con exactitud de qué ingredientes estaban formados, y que los mezclaban con algún elemento líquido para conseguir una masa. Los cereales más utilizados eran el trigo, la cebada y la avena. Este hallazgo también abre la veda a la gran pregunta: ¿La elaboración de pan con cereales pudo llevar a la revolución agrícola del Neolítico?

 

 

Las primeras civilizaciones: egipcios, romanos, griegos y el pan

Los jeroglíficos del Antiguo Egipto muestran evidencias de que en la tierra del Nilo ya se recogía y se molía el grano del trigo. Todo el mundo conoce el hecho de que los egipcios disponían de tecnologías muy avanzadas a su tiempo, e incluso se piensa que ya conocían los efectos de las levaduras.

Parece ser que los romanos no empezaron a hacer pan hasta el siglo VIII o VI a.C. Los panaderos romanos tuvieron una gran influencia en la región conocida como Galia (que actualmente está ocupada por varios países europeos). Los romanos dieron un impulso importante al arte de la panadería. ¡Incluso en las ruinas de Pompeya se encontró una panadería casi intacta! Herculano, actualmente un sitio arqueológico cercano a Nápoles, es una antigua ciudad romana que también fue arrasada por la erupción del Vesubio en el 79. En esta pequeña ciudad se encuentra la panadería de Sexto Patulco Félix, donde se encontraron moldes para tortas de trigo. Además, alberga un par de molinos para moler el cereal y el esqueleto del burro que hacía que giraran.

En la Antigua Grecia, se comenzó la preparación del pan con cebada. En estos tiempos, la industria del pan comenzó a adquirir fama. Los procesos de elaboración del pan continuaron hasta el siglo XVI, siguiendo métodos tradicionales. A partir de este momento, se comenzó a utilizar la levadura de cerveza para producir pan de forma más industrial. En el siglo XIX, el uso de nuevas levaduras dio lugar a un pan blanco y de sabor más suave.

 

La diversidad de panes en el mundo

Echando un vistazo a las primeras civilizaciones, podemos entender cómo la diversidad de tipos de pan actual es tan extensa. Solo en España, algunas fuentes aseguran que podemos tener hasta 315 variedades de pan solo en nuestro país. Panorama Panadero, con la colaboración de la asociación Ceoppan y a nivel internacional con la UIB ha realizado mapas haciendo un recorrido por los principales tipos de pan en el mundo.

El continente europeo dispone de una variedad asombrosa, pasando desde la típica focaccia italiana hasta el también conocido como “pan de los vikingos” o knäckebröd, originario de Suecia. ¿Conocíais los términos lavash, naan o baozi? Son algunos de los tipos de pan típicos de la zona asiática. En Estados Unidos predomina el pan que consideran que es perfecto para una buena barbacoa, el pan de maíz. En Suramérica, es bien conocida la arepa.

¿A qué se debe tanta diferencia? Si nos ponemos a pensar de forma objetiva, lo más seguro es que el desarrollo de un tipo de un pan u otro venga principalmente de la disponibilidad de cereales de la zona. Si nos ponemos a analizar, también interviene la situación de la sociedad. El pan, siempre ha sido un “hidrato de carbono barato”, fácil de hacer y además bastante saciante. Este alimento ha prosperado principalmente en las épocas más difíciles de la humanidad, en guerras o crisis sociales, el pan siempre ha estado ahí cuando los demás alimentos nos fallaban.

¿Por qué tenemos tradición panadera en España?

 

En España, es más que habitual que en los restaurantes nos saquen unas rebanadas de pan para acompañar nuestra comida. Podemos encontrarnos con una diversidad casi abrumadora dependiendo de la región donde nos encontremos. Los panes que nos podemos encontrar tienen historias, formatos y tradiciones muy diferentes.

En general, España ha sido cultivadora de trigo, por lo que es normal que la gran mayoría de sus panes estén elaborados con este cereal. Aún así, en las regiones costeras del noroeste, donde no es fácil cultivar este cereal, todavía se utilizan otros cereales. La boroña asturiana, por ejemplo, está elaborada con harina de maíz.

Por otro lado, en sintonía con lo que hemos comentado anteriormente, el pan es un alimento sencillo, barato y su materia prima se puede conservar fácilmente. España ha pasado por momentos difíciles, donde consumir fruta o carnes (alimentos perecederos) era todo un lujo. Este alimento siempre ha sido fácil de cortar, combinar con otros alimentos, y transportar sin que se pusiera malo.

Además, desde el punto de vista nutricional, el pan siempre ha sido un alimento saciante y que aporta energía, primordial para los trabajos físicos. También ha sido fácil de digerir, con digestiones poco pesadas. Es normal que un alimento con todas estas características forme parte de nuestra cultura, ya que nos ha acompañado desde el principio.

 

La versatibilidad del pan: su punto fuerte

Entre todas las ventajas de un alimento básico como el pan, necesitábamos tener un apartado especial para hablar de su versatilidad. ¿Cuántas recetas diferentes conocéis que utilicen pan?  Los bocadillos, la buena tortilla acompañada de una rebanada de pan, tostadas… ¡Las opciones son casi infinitas!

Por otro lado, pocos alimentos son más aprovechados que el pan. ¿Qué pasa cuando la carne o la verdura se pone mala? No hay mucho que hacer, se tendrá que tirar a la basura sin poder darle otra utilidad. Eso con el pan no pasa. Si el pan se pone duro podemos darle otra vida en forma de migas, torrijas, tostadas, picatostes, salmorejo, pan rallado, pudin… Esto es lo que se llaman recetas de aprovechamiento. Hay millones de recetas de aprovechamiento online, pero como ejemplo os dejamos algunas de Anna Terés, también conocida como Annarecetasfaciles en Instagram, tiene 6 recetas de aprovechamiento de pan en su blog.

La cocina de aprovechamiento es una tendencia culinaria cuya técnica reside en sacarle el máximo partido a cada ingrediente de un plato y a darle valor. Está basada en las ideas con las que cocinaban nuestros antepasados cuando lo que predominaba era la escasez de alimentos. El concepto principal en esta tendencia es que no se tira nada, todo tiene una utilidad.  Puede resultar increíble que este no sea nuestro modus operandi habitual, pero la cruda realidad es que cada año se desperdician cerca de 7,7 toneladas de alimento en nuestro país.

 

 

 

¿El pan es una verdadera revolución?

En los últimos años, hemos visto un creciente interés por la elaboración casera del pan. Creemos que hay muchos factores que tienen que ver: la pandemia nos ha permitido tener más tiempo libre, la creciente preocupación por tener momentos de calidad con nuestras familias, la preocupación por tener dietas con alimentos de alta calidad nutricional, la preocupación por conocer el origen de nuestros alimentos… y algunos motivos más que comentamos en nuestro artículo «Cinco razones por las que hacer pan  mola y te hacer ser más libre«. 

Muchas veces se piensa que la historia es lineal y que no está relacionada con el pasado. Es bastante curioso el hecho de que cada cierto tiempo, volvemos a nuestros orígenes. Esto se puede observar con las tendencias de moda, con las tendencias en películas o series y también en el mundo gastronómico. ¿Podríamos hablar de que la historia es cíclica?

Sea revolución o no, lo que está claro es que en la actualidad, la tradición y la calidad están cada vez más presentes en nuestras vidas. Por esa misma razón, surgió Masa Mater, donde tradición, calidad y revolución pueden coexistir.  Para conocer más sobre nuestro proceso podéis echar un vistazo aquí

 

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